La aspiración de líquido de quistes o espacios con contenido líquido es uno de los procedimientos más comunes guiados por ecografía. El procedimiento es simple: primero se localiza la cavidad con el ecógrafo, luego se elige una aguja del tamaño adecuado y se extrae el líquido mientras se observa todo el proceso por ecografía.
A veces, después de sacar el líquido, se inyecta un poco de anestesia local y cortisona para reducir el dolor y evitar que el quiste vuelva a formarse. Al final, se coloca un vendaje que hace presión en la zona tratada.
Es importante saber que estos quistes suelen reaparecer con frecuencia, por lo que puede ser necesario repetir el procedimiento varias veces.
Este tratamiento se realiza sin necesidad de hospitalización y normalmente permite seguir con las actividades laborales o deportivas en los días posteriores.